Salmos 1:
El Salmo 1 es el primer capítulo del Libro de los salmos, texto canónico de los Ketuvim (de la Tanaj hebrea) y de la Biblia cristiana. Se trata de un texto particular debido a que no tiene título.
Es considerado un texto tardío debido al uso de la imagen de los dos caminos, que forma como el esqueleto del salmo y que pertenece a la doctrina judía. Más aún, se piensa que en tiempos del primer cristianismo formaba un solo salmo con el segundo debido, por ejemplo, a la cita del códice D de los Hechos de los apóstoles 13:33 donde se cita el Salmo 2 diciendo: «como está escrito en el primero salmo».
Su elaboración delicada se puede constatar por el hecho de que comienza por la primera letra del alfabeto hebreo y concluye con la última.
1 Feliz el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los impíos,
2
sino que se complace en la ley del Señor, y la medita de día y de noche!
3
Él es como un árbol plantado al borde de las aguas, que produce fruto a su debido tiempo, y cuyas hojas nunca se marchitan: todo lo que haga le saldrá bien.
4
No sucede así con los malvados: ellos son como paja que se lleva el viento.
5
Por eso, no triunfarán los malvados en el juicio, ni los pecadores en la asamblea de los justos;
6
porque el Señor cuida el camino de los justos, pero el camino de los malvados termina mal.
Tobías significa: "Dios es bueno".